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lunes, 24 de octubre de 2011

Escapada

Nos fuimos 3 días a descansar de un par de cosas, de esas que no dejan dormir bien. Esas que hacen que se enrede el criterio y uno no distinga entre lo importante y lo pasajero. Esas, que se desvanecen con el tiempo y después recordándolas uno piensa... ¿por qué le di tanta importancia?
Y mirando la inmensidad del mar pensé. Y me comparé. Y sufrí y también lo disfruté.

"Escapada", buen término para describir la huida de lo que uno no quiere ver o padecer. Huida de la rutina. Pero como el mar, uno va y tiene que volver. Da y toma. Se enoja y se calma. Se cae y debe pararse.
Puedo embestir a la vida por diferentes costados pero nunca jamás salir totalmente entera si quiero conseguir ser escuchada.
Quisiera muchas veces mojar y no salpicar. Romper con la fuerza de un tsunami y no ser onda calmada sólo en la superficie.
Quisiera que mis corrientes internas pudieran aflorar sin explosiones ni contenciones. Quisiera aprender a interpretar mis variables y profundidades, mis altos y bajos, mis idas y venidas.
Quisiera parecerme a una ola, de las que dejan una marca al llegar pero una aún más profunda al retirarse.
Y todo esto lo pensé, porque no consigo que esas escapadas me incluyan a mi misma entre las cosas que podría abandonar al menos por 3 días.

8 comentarios:

pluvisca dijo...

No podemos dejarnos atras...siempre hemos de cargar con nosotros...

Un abrazo

Tino dijo...

Hay cosas que se pueden abandonar en tres días y hasta en tres segundos.
Algunas de esas cosas, por más que lo intentes, nunca se vuelven a recuperar ni sintientote ola. Porque hay olas que dejan una huella profunda en la arena, pero hay otras que se estrellan una y otra vez contra las rocas sin conseguir apartarlas de su camino.

Me ha encantado tu entrada.

Un abrazo, querida amiga.

Felicidad Batista dijo...

Paula, siento decirte que si a lo largo de toda una vida no conseguimos ni siquiera una tregua pactada, en tres días es difícil desprendernos de nosostros mismos. Sería una gran solución poder salir de nosotros y vernos desde afuera, desprendidos del dolor de la existencia. Quizá me he escorado hacia el pesimismo y solo baste un día más frente al mar, siempre frenta al mar.
Me ha encantado tu inteligente entrada.
Un gran abrazo.

Adriana Alba dijo...

Es un trabajo personal Paula...aprendizaje, cuando las emociones se calman y vemos el horizonte, ya no tenemos tantas ganas de huir....solo vamos a disfrutar, porque cuando hay problemos (pequeños o grandes) èstos viajan con nosotros en la valija, nos siguen a todas partes.

De todas maneras el mar a mi criterio es sanador.

un beso.

O SuSo dijo...

Te ha inspirado el mar, muy bien, pues respira, que de eso se trata, sabías que no hay dos olas iguales?

Te deseo que puedas dormir pase lo que pase, que te permitas ser lo que seas, y que tu ola vital dure de subida mucho tiempo.
Abraços.

VANESSA dijo...

Las olas del mar van cargadas en su interior con miles de granitos de arena y sal, por eso, aunque nos convirtamos en una ola, llevaremos esa carga siempre encima, hay cosas q nunca nos podemos quitar de encima.
Besoss

la MaLquEridA dijo...

No hay manera de escapar de una misma hagas lo que hagas siempre estará contigo.


Un abrazo.

MªCarolina von der Heyde dijo...

Paula ... me encantó. Besos

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