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jueves, 22 de septiembre de 2011

Enemigo

Se desvanece. Por fin fluye hacia afuera relajando los músculos. Ya pesó, agobió, desgarró. Ahora se va pero queda latente. Espera que la fortaleza se apodere de los jirones que dejó. Que borre su huella encendida de lágrimas y penas. Que cure las heridas del apocalipsis interno. Espera. Escondido. Atento.
Murmura de vez en cuando amenazas de locura. Sopla leve alrededor de la tranquilidad momentanea. No duerme.
Y cuando algo debilita el ser. Cuando una mínima palabra revoluciona por dentro esa paz pasajera. Cuando los vientos soplan en contra, aflora nuevamente para hacer lo que tan bien sabe. Para lo cual no fue creado sino que se inventó a si mismo. Para confundir al alma que pierde el sentido de lo que está bien o está mal. De lo bueno y lo infame. De lo que adeuda o merece.
Por ahora, sólo queda disfrutar de su ausencia.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Labios

Los labios que detuvieron mi aliento y silenciaron palabras de amor. Esos que recorrieron de norte a sur mi continente dejándolo sin secretos.
Esa boca que murmuraba verdades a medias e irracionales mentiras. Esa que prometía y olvidaba con la rapidez del viento.
Esos labios opacaron mi pasión. Borraron en mi el hambre de un nuevo sabor. Mataron el mañana de mis besos. Robaron mi dulzura para siempre.
En ellos perdí el deseo y la curiosidad. Por ellos sellé los míos al amparo de la desilusión.

_ Te quiero dar un beso.
_ ...

Los tuyos siguen mintiendo. Los míos ya no quieren besar más.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Infancia robada

Una vida hoy vale:
unos tragos de más,
el malhumor ajeno,
una deuda,
$2.
Unas zapatillas nuevas,
el querer llegar rápido a todos lados,
el odio del que tiene hambre,
una pelea callejera.
La irresponsabilidad del egoísta,
un teléfono celular,
la avaricia del que lo tiene todo,
la sed insaciable de poder.

Cuando éramos chicos nos enseñaron que la vida era maravillosa. Que éramos el futuro de un país. Que nadie nos podía hacer daño gracias a que todos conocían los derechos de los niños. Que éramos la esperanza del mundo. Que en la cara de un niño se podía ver la de Dios...
La vida les está enseñando ahora, que ante todo deben aprender a defenderse de nosotros los adultos.

"Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes."
Antoine De Saint Exupery
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