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lunes, 24 de octubre de 2011

Escapada

Nos fuimos 3 días a descansar de un par de cosas, de esas que no dejan dormir bien. Esas que hacen que se enrede el criterio y uno no distinga entre lo importante y lo pasajero. Esas, que se desvanecen con el tiempo y después recordándolas uno piensa... ¿por qué le di tanta importancia?
Y mirando la inmensidad del mar pensé. Y me comparé. Y sufrí y también lo disfruté.

"Escapada", buen término para describir la huida de lo que uno no quiere ver o padecer. Huida de la rutina. Pero como el mar, uno va y tiene que volver. Da y toma. Se enoja y se calma. Se cae y debe pararse.
Puedo embestir a la vida por diferentes costados pero nunca jamás salir totalmente entera si quiero conseguir ser escuchada.
Quisiera muchas veces mojar y no salpicar. Romper con la fuerza de un tsunami y no ser onda calmada sólo en la superficie.
Quisiera que mis corrientes internas pudieran aflorar sin explosiones ni contenciones. Quisiera aprender a interpretar mis variables y profundidades, mis altos y bajos, mis idas y venidas.
Quisiera parecerme a una ola, de las que dejan una marca al llegar pero una aún más profunda al retirarse.
Y todo esto lo pensé, porque no consigo que esas escapadas me incluyan a mi misma entre las cosas que podría abandonar al menos por 3 días.

martes, 11 de octubre de 2011

Filosofando?

¡Este es el nuevo mundo! Un aire lleno de preguntas me envuelve no menos agobiante que el de otros tiempos. Tal vez si más relajado habiendo aprendido por fin que ellas nunca dejarán de existir.
¡Si sólo aprendiera a responder en vez de preguntar! -- me repito. Porque definitivamente, soy cada día una respuesta a lo que se me presenta.
Respondo diariamente a mi conciencia y además, respondo mis ¿ cómos? Como me de más placer. Como yo quiera. Como se presente. Como sea que deba ser. Como pueda.
Respondo mis ¿cuándos? ¡Quién sabe! Tal vez nunca. En el momento menos pensado. Cuando crezca. Cuando muera. Cuando pueda.
Respondo mis ¿dóndes? Donde me lleve el viento. Donde muera el sol. Donde me sienta segura. Donde pueda.
Respondo mis ¿porqués? Porque si. Porque no. Porque nací estrella o estrellada. Porque los planetas se han alineado para que así suceda. Porque así es la vida. Porque puedo.

Y como muchos en este nuevo mundo con aires de egoísmo y demasiados "yo" se preguntan mucho más ¿cuánto?, encontrar o tratar de buscar las respuestas a las demás preguntas creo que es la última pizca filosófica y original que nos puede salvar de la deshumanización.

Aquel que tiene un "porqué" para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos".
Friedrich Nietzsche




domingo, 2 de octubre de 2011

Juzgar

Frente a un "divorcio confuso", la gente se siente con derecho a dar su opinión. ¿Quién tuvo la culpa? ¿Quién la razón?
Y dan por sentados chismes que escuchan por ahí suponiendo que conocer los detalles los hace menos vulnerables. Que los ubica en una posición de amparo: "Yo sé que esto pasa y que le puede pasar a cualquiera, pero..."
Lo curioso es que escuchando diferentes opiniones, sin darse cuenta o quizás pensando que nadie lo va a notar, cada uno relata su propia intimidad o su miedo a la traición.

Cuando le ponemos palabras a nuestros sentimientos es porque queremos ser escuchados.
Cuando le ponemos palabras a los sentimientos ajenos arbitrariamente, por lo general es porque no nos animamos a ponerles nuestro nombre y apellido.
En el fondo, muy en el fondo, convivimos con el no puedo, no debo, no se hace,... Las decisiones son personales.  Los riesgos también lo son. Y calculo que los motivos del que se arriesga deben ser valederos al menos para sí mismo. En cualquier caso, el castigo o el indulto no nos corresponden.
Y el que no tenga un pequeño demonio adentro susurrándole de vez en cuando ideas prohibidas... que arroje la primera piedra.

"Si nosotros somos tan dados a juzgar a los demás, es debido a que temblamos por nosotros mismos."
Oscar Wilde

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