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martes, 26 de enero de 2010

Vuelos

Volar es acercarse al cielo del éxtasis para luego caer dulcemente en la hondura azul y fría de la conciencia.

Hay vuelos rasantes o sublimes, premeditados, ingobernables, casuales. Hay desinteresados y comprometidos. Con las alas extendidas y otros pudorosos. Decepcionantes e inolvidables.
Me poso en un rincón y miro, todavía no siento pero te veo y estudio tus movimientos. El aprendizaje es eterno. Descanso.
Alzo vuelo nuevamente, exploro y te reconozco. Me da vergüenza y miedo, pero tu compañía aleja mi desconfianza. Descanso.
El fin es poder abandonar la tierra por un momento y hacer uno el vuelo. Uno de dos.
Los hay fugaces, aburridos, intensos. Cómplices y protectores.
Yo vuelo para buscar mi alimento. No pienso, no importa si buscamos lo mismo, la idea es buscarlo juntos.
Vuelo a ciegas, borrando las inseguridades y absurdos complejos. Y no me preguntás, yo vuelo cuando quiero.
Me has vendado los ojos para que pueda imaginar el trayecto. Y me has atado de pies y manos para arrastrarme a tu antojo hacia tu vuelo. Pero mis alas continúan en movimiento, tan femeninas como precipitadas, tratando de inventar un nuevo recorrido.
Esas alas que ya no son blancas, ni tímidas, pero que necesitan seguir aprendiendo.
Única por fuera y por dentro, única en mi meta y mis sentidos. Todos mis vuelos son interesados, vuelo por mi alimento.
Cuando el instinto decae, la sangre aminora su marcha y descanso sin perder de vista mi horizonte, escribo estos versos.
Descansamos.

4 comentarios:

Carmelo Mesa dijo...

Volar.
Y es en el vuelo donde nos reconocemos.
Volamos para sentirnos libres,para buscarnos en el viento, en las cumbres, en el mar.
Hemos decidido arrastrarnos por el suelo cuando nuestra naturaleza es volar.
Bello escrito narrado desde el vuelo y escrito en el descanso del volar.
Un beso muy fuerte.

Constance dijo...

Contigo ha sido un gran vuelo, he cerrado los ojos y he surcado los cielos, los mares y los atardeceres de miles de banderas.
He volado con mi corazón, gracias.

Besos de susurros

Ara dijo...

He llorado mucho leyendote hoy Paula; lloraba de tristeza y a la vez de felicidad.
Volar, una y otra vez y tantas formas de hacerlo...Tratar de abandonar la tierra por un momento,si. Reconocerse, aprender. Yo ahora me estoy recuperando de un vuelo intenso y pasional, y es que no aterrize bien;aterrizar se me da fatal.
Pero sigamos volando, y buscando nuestro alimento. Venimos de la luz y vamos a la luz; mis alas con tu hermoso escrito quedaron listas para el próximo despegue.
Un besazo voladisimo y enorme para tí, preciosa .MIl gracias por tu escrito.
Ara

Paula María dijo...

Carmelo, gracias! Yo necesito mis tiempos que no son cortos para reconocerme cada día.
Constance, me alegra mucho que te haya gustado!
Ara, no quiero que llores!! Ya sé que estás un poco triste y aterrizar en la realidad es dificil pero vamossss que siempre va a haber alguien que te haga sentir en las nubes!!
Los quiero, gracias!!!

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