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lunes, 7 de diciembre de 2009

Había una vez......



Cuando era chica, la emoción de las fiestas no me dejaba dormir. Cartas llenas de esperanzados pedidos, una muñeca que habla, unas zapatillas Topper, si era posible, reforzadas; patines, bicicleta, pelota, una toalla para la playa,...

Un libro era tan bien recibido como cualquier otro juguete. ¡El libro para las vacaciones!
Nos conformábamos con cosas simples.
Nunca la vi a mi mamá volverse loca con las compras de Navidad. Al principio porque para mi y mis tres hermanos, Papá Noél existía así que no me enteré si le costaba o no. Después, porque era fácil para ella. Dos o tres regalitos para cada uno, no había mucho para elegir y ninguno pedía locuras.
Todos armábamos el arbolito. Lo llenábamos de adornos de todos colores y cintas plateadas, mientras más colorido mejor,.... algo que ahora no va más! Pasto y agua para los renos y las cuatro cartas para Papá Noél,....cosa que tampoco va más!
Después de la triste noticia del engaño perpetrado durante años, tampoco pudimos elegir lo que nos iban a regalar. La carta se transformó en una charla de sobremesa. ¡Papá Noél, era mi papá y mi mamá le hacía las compras!
Cuando crecímos, la emoción siguió siendo la misma, ya que la reunión familiar se fue agrandando con yernos y nietos. Nuevamente entraron en vigencia las cartitas, pasto, agua,..... pero se empezó a complicar el tema de los regalos.
Los chicos vienen más estimulados -- decía mi mamá. Ya no quieren una pelota, quieren jueguitos electrónicos, computadoras, el vestido de tal marca, la barbie más cara del universo, Ipods, vacaciones, etc. Y uno, con tal de verlos felices, se hace un nudo para complacerlos en casi todo. Pero ya no es una cuestión de plata sino de valores.
Ni hablar de las explicaciones que debe dar un verdadero católico apostólico romano, de lo que estoy exenta. Me refiero a la palabra "verdadero".
¡Pero yo me porté bien todo el año y en el colegio tuve buenas notas!
¿Sabés lo que significa la Navidad? ¿Sabés en dónde y cómo nació Jesús?
¡Quiero la Wii!

Para mi lo importante es que tengan claro, que hay chicos que ni siquiera van a comer esa noche.
Junten juguetes, ropa, comida y llévenlo a alguna casa humilde en compañía de ellos. Que aunque uno sea medio estúpido y les dé a sus hijos un poco más de lo que deberían recibir, se den cuenta de que hay una realidad tan triste que no pueden dejar de conocer.
Y colorín colorado......

4 comentarios:

Carmelo Mesa dijo...

Hola Paula.
Qué intenso es el sentir en estas fechas.
Qué marcados quedan los recuerdos de las navidades pasadas.
Los regalos recibidos y los no esperados.
Los regalos deseados y nunca tenidos.
Aquellas noches sabiendo de la magia y temiendo que no contaran conmigo.
Ahora, cuando se acerca la Navidad, vivo con intensidad el deseo de ser feliz, del niño que habita en mi.
Valoro todo cuanto me ocurre, la gente que saludo, la que se acuerda de mi.
Todo es un regalo en estos días y uno muy grande es visitar este espacio, tu espacio y ya también mío.
Un beso, amiga.

Paula María dijo...

Gracias Carmelo!!!!!! Y si, me faltó lo de lo mágico que era para mi esa noche y que ahora, todo lo que uno tiene, es un regalo extra que nos está dando la vida.
Gracias siempre por volver.

Ara dijo...

Sin palabras me quedo Paula ante tu escrito; Ilusión de niños, esperanza, el deseo de adornar la casa, de compartir y de reunirse con la familia y seres queridos y disfrutar ya no con la reunión sino con toda la preparación que conlleva.
"todo lo que uno tiene....regalo extra que nos está dando la vida".
Así es Paula, cada día es un regalo y como tal le disfrutamos y agradecemos.
Agradezco poder también como Carmelo y tu resto de seguidores compartir este espacio, que es también todo un regalo.
Un beso enorme,
Ara

Paula María dijo...

Gracias Ara! Siempre tan cariñosa conmigo!!
Te mando un beso grande.

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